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Soy Sole Parody, hago música. En mayo di un taller dentro del Programa sin Créditos, que en 2017 gira entorno al tema de la celebración. Mi aproximación al arte y al sonido es antes sensorial que intelectual. Pensar a partir del hacer. Así que ligué mi propuesta para el taller a mi propia experiencia creativa. Me apetecía compartir tres líneas de trabajo que practico, tres experiencias de lo sonoro:

La que parte de la palabra: la palabra como material que trae consigo no sólo un sentido abstracto (decir árbol y referirse a un árbol), sino también un cuerpo, una sonoridad (el acento, las consonantes, la duración…). Investigar un breve proceso de deconstrucción por el que distintos relatos breves sobre celebraciones significativas acabaron convertidos en música electrónica.

La que parte de la escucha activa: escuchar no es, o no tiene por qué ser, una actividad pasiva. Escuchar es hacer algo. Se puede sentir, atender, poner el cuerpo, analizar. Propuse dos dinámicas bien distintas: la inmersión durante media hora en una recreación casera de una instalación sonora de La Monte Young y Marian Zazeela, y el análisis formal de un tema pop (elegimos uno de Justin Bieber, “Sorry”).

La que parte del juego, la artesanía: el hacer. Me gustan los talleres de toda la vida, los de aprender a hacer cosas: arcilla, acuarela, macramé… La propuesta era que al acabar el taller cada cual se llevara a casa una canción recién hecha, nuestras particulares jarritas de barro sonoro hechas en unas horas

Texto de Sole Parody sobre el taller impartido el 13 y 14 de mayo en Programa Sin Créditos.

Vídeocrónica del taller realizado por Pablo Durango.

 


Crónica del taller realizada por Tom Cano.

 

 

 

 

 


Crónica del taller realizada por Cristina Mejías.