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El Viaje.

Pies descalzos. Ojos vendados. Too many voices de Andy Stott.

Los de mantenimiento no trabajan los fines de semana y son los únicos autorizados para encender el aire acondicionado. Las palmas sudadas de las manos tocan El Águila, un espacio lleno de recovecos cubiertos de madera.

Cuello tenso y risas cómplices. Starships de Torimoto. Suéltale la mano y guíala con tu frente, con tu codo, con tu culo.

Guía-guiado, narrador-lector. Abrir el cuerpo y dejarse narrar por el otro siempre es un viaje.

El Encuentro

No conocen el significado de las palabras que les decimos, pero miran crédulos nuestros rostros rojos surcados por muros. Observan las imágenes que les enseñamos: los espíritus del Hain.

Los tomamos de las manos y formamos un círculo. Xas Xas Xas, decimos. Xas Xas Xas, repiten. Comenzamos a girar, veinte vueltas en un sentido y otras veinte en el otro. Entramos en un ciclo, todos en un mismo ritmo, nos observamos, repetimos y sudamos.

Les hablamos de Cantos del Hain, el proyecto en el que estamos trabajando. La danza circular que acabamos de hacer se llama kewanix y la hemos interpretado tal y como la describe el antropólogo Martin Gusinde. Gusinde viajó a Tierra del Fuego a principios del siglo XX y allí se encontró con el pueblo selknam, un pueblo milenario que estaba a punto de extinguirse por culpa del hombre blanco. Gusinde documentó una de las últimas ceremonias del Hain que se realizaron, allá por 1923.

El Hain era la principal manifestación cultural de los selknam y era el ritual que sustentaba su organización social. Hoy en día el Hain ya no se celebra. El pueblo selknam fue diezmado y su cultura desapareció, sólo se conserva en libros escritos por historiadores occidentales. ¿Qué hubiera sucedido si la cultura selknam hubiese convivido con otras culturas? Como danzas de los esclavos negros traídos de África o de los colonos españoles que se fusionaron con las danzas de los pueblos originarios de Sudamérica. Imaginar posibles otros recorridos de una cultura aniquilada abre gran cantidad de cuestiones.

Una aprendió chotis en el colegio. Otro baila cumbia colombiana. La otra nos enseñó las muñeiras de su infancia y a ella le encanta el swing. A ritmo del Xas Xas Xas descrito por Gusinde damos vueltas incorporando los pasos que trae cada uno. Diez vueltas a un lado, diez vueltas al otro.

El Festejo

Domingo es el día para rezar, para bailar, para comer. Para celebrar la fiesta identitaria de la Comunidad Sin Créditos.

Una guirnalda, un tubo de luces, una peluca azul, tupperwares y manteles. Luces apagadas. Construyamos un icono. Aquí no hay banderas, hay manteles. Despleguémolos, doblémoslos. Vangelis y sus Carros de Fuego marcan el tono solemne. Una pareja tras otra dobla y extiende el mantel. La repetición borra la risa tonta y convierte una acción cotidiana y banal en ritual e identitaria.

Los temazos que hiceron con Sole nos traen de vuelta al diálogo. Comemos las deliciosas palmeritas de chocolate.

En la Comunidad sin créditos no hay himno, hay una playlist que crece a la par que los deseos de cada uno. Pero en esa playlist hay un HIT de todos: Justin Bieber.

XAS XAS XAS-TIN BIEBER

Pablo Esbert Lilienfeld y Federico Vladimir Strate Pezdirc

 


Crónica conjunta realizada con motivo del taller impartido por Pablo Esbert Lilienfeld y Federico Vladimir Strate Pezdirc (27 y 28 de mayo).

Para ver el vídeo pulsa en la imagen o aquí.